¿En qué consiste una dieta sin gluten y sin lactosa? Algunos datos de interés

¿En qué consiste una dieta sin gluten y sin lactosa? Algunos datos de interés

El ser intolerante o alérgico al gluten tiene como nombre ser celíaca o celíaco. Esto si te lo acaban de diagnosticar hará que cambie tu alimentación y por consiguiente tu estilo de vida y si ya sabias que lo eras y tomas las medidas necesarias, sabrás que es una maravilla cómo te sientes una vez que te acostumbras a comer de una forma saludable y lo fácil que es adaptarse a ello sin tener que estar constantemente encontrándote mal por una comida que no es adecuada para ti, ya que al saber lo que tienes, tienes que saber lo que comes.

En este artículo te explicamos qué incluyen las dietas sin gluten y sin lactosa con algunos datos de interés sobre cada una.

¿Qué es el gluten y cuáles son los síntomas de su intolerancia?

Es una proteína que se encuentra en alimentos como el trigo, la cebada, la espelta, el centeno y el kamut, si tomas alguno de estos alimentos siendo celíaco puedes sufrir una inflamación crónica en el intestino cuyos síntomas son:

  • Vómitos
  • Diarrea
  • Pérdida de apetito
  • Fatiga o cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Hinchazón
  • Dolor abdominal
  • Anemia
  • Irritabilidad
  • Estreñimiento
  • Trastorno del equilibrio y coordinación

¿Qué es ser celíaca o celíaco?

La celiaquía es una enfermedad autoinmune que consiste en que el sistema inmunitario ataca a sus propios tejidos cuando se toma gluten, dañando el intestino delgado por lo que no puede ingerir alimentos. 

Es una afección padecida por el 1% de la población, lo que significa que en España 1 de cada 7 personas la han desarrollado, por lo que hay celíacos que aún no han sido diagnosticados. La celiaquía proviene de unos genes concretos, aunque no por tener esos genes tienes que desarrollar si o si la enfermedad. Y cabe destacar, que las mujeres tienen el doble de posibilidades de tener celiaquía que los hombres.

Enfermedades relacionadas con la celiaquía

Algunas enfermedades autoinmunes relacionadas con esta afección son:

  • La diabetes, enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) están muy altos, entre un 3 y un 6 % de los celíacos pueden desarrollar esta afección.
  • Tiroiditis de Hashimoto, causada por la reacción del sistema inmunitario contra la glándula tiroides, este trastorno lo padecen un 5% de los celíacos.
  • Dermatitis herpetiforme de Duhring, es una afección cutánea de naturaleza inflamatoria y autoinmunitaria, aproximadamente un 10% de las personas celíacas manifiesta esta afección que se manifiesta con erupciones en la piel.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La probabilidad de desarrollar una intolerancia a la lactosa aumenta si estás diagnosticado como celíaco. En este caso seguramente deberás empezar a seguir una dieta sin gluten y sin lactosa.

Este problema digestivo, que es más común de lo que pensamos, indica que tu cuerpo no tiene la enzima que digiere un tipo de azúcar que principalmente se encuentra en la leche o lactosa llamada lactasa, por lo que la lactosa se queda en el sistema digestivo y es fermentada por las bacterias. La lactasa descompone la lactosa en glucosa y galactosa que son dos azúcares que se absorben fácilmente por la sangre.

En función del motivo por el que tu cuerpo no produce la suficiente lactasa puedes desarrollar una intolerancia permanente o temporal, por lo que es una enfermedad que puede darse en cualquier edad.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Por lo general la intolerancia a la lactosa se da en la edad adulta, y en su mayoría es hereditario y permanente. Aunque, a menudo también se dan casos temporales en niños pequeños causados por infecciones en el sistema digestivo.

Los síntomas de esta afección suelen darse a las pocas horas de consumir el alimento en cuestión y son:

  • Diarrea
  • Gases
  • Movimientos y sonidos estomacales
  • Hinchazón
  • Dolor abdominal
  • Malestar
  • Calambres en el estómago

De interés

La intolerancia a la lactosa no daña tu cuerpo, al contrario que en la enfermedad celíaca que este sí que es dañado, pero sí que se pueden producir síntomas relacionados con el intestino por la ingesta de alimentos que contenga lactosa.

Esta intolerancia si no consumes alimentos con esta enzima ni te das cuenta de que la tienes. Aunque podría ser necesario adicionalmente la toma de suplementos de calcio para la compensación de calcio de tu sistema.

¿Cómo cambiar tu estilo de vida a una dieta sin gluten y sin lactosa?

 Los cambios que debes realizar en tu dieta siendo intolerante a la lactosa y al gluten dependerán de la sensibilidad que tengas a esas enzimas y proteínas, es decir, de tu grado de intolerancia.

En una dieta sin gluten y sin lactosa, debes evitar alimentos como el helado, el yogur, la crema, la leche, el queso y la mantequilla en caso de ser intolerante a la lactosa, otros alimentos que pueden contener algo de lactosa son galletas, chocolates, dulces hervidos, pasteles, masa de galletas o panqueques preparadas, carnes procesadas, algunos cereales o diferentes tipos de pan y horneados. Aconsejamos buscar fuentes de calcio alternativas como son generalmente:

  • Leche de avena
  • Nueces
  • Yogures, habas y quesos de soja
  • Barras de algarroba
  • Leche de arroz
  • Tofu
  • Alimentos aptos para veganos o con el símbolo de libre de lactosa
  • Sardinas o salmón
  • Alimentos con harina fortificada
  • Leche de avellanas
  • Quesos, yogures y leche de almendras
  • Col rizada, brócoli, repollo
  • Yogures y quesos hechos con base de coco

Por otro lado, en caso de ser celíaco hay muchos alimentos que tendrás que suprimir de tu dieta como el trigo, la cebada el centeno, la espelta, el bulgur, la sémola de trigo el cous cous, la fruta seca enharinada, yogur con malta, alimentos empanados, salsas preparadas, tartas, galletas. Bizcochos, bollería, cerveza, etc., y otros muchos que sí que podrías consumir:

  • Maíz, arroz, mijo, trigo sarraceno, quínoa, patata, etc.
  • Fruta natural y frutos secos crudos
  • Verdura, hortalizas y legumbres naturales
  • Leche, queso curado y fresco, yogures, nata, etc.
  • Miel y azúcar
  • Aceites vegetales, mantequilla o margarina, vinagre, especias etc.
  • Carne y pescado frescos

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