Esparcir las cenizas de un difunto en el mar, ¿es legal?

¿es legal hacerlo?

En cuanto tirar las cenizas al mar, se debe tener en cuenta que puede desencadenar en una sanción económica, además es un problema de contaminación para el medio ambiente.

Esparcir las cenizas en un entorno natural no se considera ningún problema, lo que realmente lo causa es arrojar también los recipientes que son persistentes en el tiempo y suponen contaminación medioambiental.

También, existen ocasiones en las que los restos del difunto van acompañados de partículas dañinas (ejemplo, la pintura que cubre los ataúdes) si no se han seguido los pasos correctos en el proceso de cremación.

La pregunta que debemos hacernos es, ¿Cuándo está prohibido tirar las cenizas al mar?

Cada país crea su legislación con respecto a esta pregunta.

En España, está prohibido. Aunque estarán exentos de esta prohibición los casos en los que los familiares lo hagan a través de una funeraria que tenga los permisos necesarios, que no tienen por qué suponer un problema, o cuando se consigue permiso de forma particular de la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) del Ministerio de Fomento o el órgano competente en la Comunidad Autónoma en la que lo hagamos.

Este último trámite por cuenta propia es bastante complicado conseguirlo. En el caso de que nos lo concedan hay que tener en cuenta las normas establecidas, basadas principalmente en la utilización de una urna que sea biodegradable en lugar de esparcir las cenizas directamente al mar.

Por otro lado está tirar las cenizas en espacios que se consideren públicos.

Tanto en un caso como en el otro, podemos hacer frente a multas de hasta 750€, dependiendo de la normativa de cada Comunidad Autónoma.

¿Qué hacer si queremos esparcir las cenizas?

Lo más recomendable es informarnos previamente sobre los movimientos que hay que seguir. Debemos saber que tirar las cenizas de alguien puede generar contaminación por lo que hay que ser precavidos y proteger el medio ambiente, que es aquí la prioridad.

Las condiciones óptimas deben adecuarse a la normativa vigente.

En la actualidad, cada vez más se utilizan recipientes biodegradables, además las administraciones locales adaptan espacios para que las familias puedan atesorar sus cenizas.